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Imagine Solución

Cuando tu cliente necesita resolver algo que va más allá de tu intervención profesional

Dos socios conversan en una sala de reuniones

Abogados, psicólogos, terapeutas, notarios, administradores de fincas, asesores fiscales y consultoras de RRHH nos derivan casos en los que, además de su intervención, hace falta que varias personas se pongan de acuerdo. Nosotros gestionamos el conflicto; tú conservas tu rol profesional y tu relación con el cliente.

Hay casos que detectas antes que nadie: la negociación que se bloquea pese a tu buen trabajo, la herencia que se enquista en la notaría, el paciente que necesita decidir algo con su familia, la junta de propietarios que se repite sin avanzar, la empresa cliente con dos personas que ya no pueden trabajar juntas. En esos casos, la mediación no compite con tu intervención: la complementa. Trabajamos con un equipo multidisciplinar de mediadores especializados por ámbito —familia, patrimonio, empresa y trabajo, vivienda, instituciones— para que cada caso lo lleve quien conoce ese terreno.

Cómo derivar un caso

El circuito es deliberadamente sencillo. Nos contactas por teléfono, email o el formulario de derivación, nos describes brevemente la situación y valoramos contigo si es mediable; no todos los casos lo son, y te lo diremos con la misma honestidad que esperarías de un colega. Si procede, acordamos cómo presentar la mediación a tu cliente —puedes hacerlo tú, podemos hacerlo juntos o podemos contactarle nosotros en tu nombre— y nos encargamos de invitar a la otra parte de forma neutral. Atendemos presencialmente en el centro de Málaga y online, lo que permite derivar casos con partes en distintas ubicaciones.

Qué información necesitamos

Para valorar la derivación basta con lo esencial: quiénes son las partes, qué tipo de conflicto existe, si hay algún procedimiento judicial, reclamación o investigación en curso, y qué resultado busca tu cliente. No necesitamos expedientes ni documentación sensible en esta fase; la información de detalle solo se incorpora después, si el proceso arranca y con el consentimiento de las partes. Cuanto antes conozcamos el caso, más margen hay para intervenir antes de que escale.

Qué ocurre durante la mediación

El proceso sigue las fases que explicamos en cómo funciona la mediación: valoración de idoneidad, preparación de las partes, sesiones de trabajo y construcción del acuerdo. Las sesiones son confidenciales conforme a la Ley 5/2012, también respecto al prescriptor: no te trasladamos el contenido de lo que se habla, pero sí podemos mantenerte informado del estado del proceso —iniciado, en curso, finalizado— con el consentimiento de tu cliente. El mediador se limita a su función: no asesora, no capta y no opina sobre el trabajo de otros profesionales.

Tu relación con el cliente queda protegida

Es la condición de cualquier colaboración estable: el cliente que nos derivas sigue siendo tu cliente. Nuestro papel se limita a la gestión del conflicto; no prestamos a las partes los servicios que ya les prestas tú, ni asumimos su asesoramiento jurídico, fiscal, terapéutico o de gestión. Si durante el proceso surge una necesidad de tu ámbito, la remitimos de vuelta a ti. Y si una parte llega sin profesional propio y lo necesita, le indicamos qué perfil debe buscar, sin recomendarle sustituir al que ya tiene.

Formalización de los acuerdos

Cuando las partes alcanzan un acuerdo, su formalización se coordina con los profesionales que corresponda: los abogados de las partes lo revisan antes de la firma, el notario lo eleva a público cuando se requiere fuerza ejecutiva y, si existe procedimiento judicial, se articula su homologación. Nuestro objetivo es que el acuerdo llegue a tus manos —o a las del fedatario— claro, completo y listo para formalizar, no que sustituya tu criterio técnico.

Si tienes un caso sobre la mesa, escríbenos y lo valoramos contigo sin compromiso. Y si primero quieres ver qué tipo de situaciones atendemos, puedes revisar las áreas de particulares y familias o usar el orientador de encuentra tu solución tal como lo vería tu cliente.

Preguntas frecuentes

¿Pierdo el control jurídico del caso si lo derivo a mediación?

No. La mediación abre un espacio de negociación estructurada, pero cada parte conserva su asesoramiento jurídico durante todo el proceso: revisas los acuerdos antes de la firma, asesoras a tu cliente en cada decisión y, si no hay acuerdo, el caso vuelve a tu estrategia con todas las opciones legales intactas, incluida la vía judicial.

¿La mediación no me quita trabajo como profesional?

Al contrario: lo ordena. El mediador no asesora, no representa y no presta los servicios que tú prestas; se limita a facilitar el acuerdo entre las partes. La formalización jurídica, fiscal o notarial del acuerdo sigue siendo trabajo tuyo, y un caso desbloqueado suele generar más actividad formalizable que un conflicto enquistado durante años.

¿Qué información recibiré durante el proceso?

Las sesiones son confidenciales por ley, también frente al prescriptor: no te trasladamos su contenido. Con el consentimiento de tu cliente, sí te mantenemos informado del estado del proceso —si se ha iniciado, si sigue en curso, si ha terminado con o sin acuerdo— y te avisamos cuando llegue el momento de revisar o formalizar lo acordado.

¿Qué ocurre si el caso que derivo no es mediable?

Te lo decimos con claridad y sin coste. Hay casos que no deben mediarse: situaciones de violencia o coacción, necesidad de medidas de protección, investigaciones formales pendientes o partes sin capacidad para acordar. En esos supuestos te lo argumentamos para que puedas orientar a tu cliente hacia la vía adecuada, que a veces será exclusivamente la tuya.

El conflicto ya existe. El siguiente paso puede ser diferente.

Cuéntanos brevemente qué está ocurriendo y valoraremos, de forma confidencial, qué tipo de intervención puede ayudarte.

Derivar un caso